martes 16 de diciembre de 2008

Altozano

Bailemos las tres, amigas queridas,
bajo estas avellanedas floridas
y quien fuere garrida como somos garridas,
si sabe amar,
en estas avellanedas floridas
vendrá a bailar.

Airas Nunes

Recogió la sudadera de la silla del lujoso salón, una prenda tan descontextualizada como él. Me voy, me dijo, y se fue pero no llegó hasta la puerta porque empezó a sonar, un dos tres, un dos tres, y volvió a dejar la sudadera en la misma silla, me cogió de la mano y tiró de mí hasta el centro de una desierta pista de baile, un dos tres, me susurró, y el mundo al revés, un dos tres, mueve los pies.

martes 17 de junio de 2008

Inquietudes II

¡Tartarín en Koenigsberg!
Con el puño en la mejilla,
todo lo llegó a saber.

ANTONIO MACHADO

Hay en nosotros un mundo irredento. Lo malo es encontrarlo. Hasta entonces vivimos a golpes, con chispazos de alegría, en camaradería si tenemos suerte con los amigos, ¡ay, cuánto se echan de menos algunos ya! La verdad que no he sido más feliz que cuando estaba con mis amigos filosofando alegremente en los bares, sin miedo, con convencimiento, hablando muchas veces de oídas, joder, no nos daba tiempo a asimilar tantos autores como nos escupíamos unos a otros. María, que era la que menos hablaba, confesó una tarde que ella sentía devoción por Kant. Obviamente, reconociendo la valía del susodicho, lo encontrábamos anodino tanto en vida como en obra, impenetrable y cansino y, lo que era peor, el más genuino de los burgueses, sólo interesado en el camino de la ciencia y no en la vida que le rodeaba (al margen de servir de reloj a todo el pueblo). ¿Cómo compararlo a Nietsche, que había matado a Dios, a Sartre, tan valiente y resistente, o a los transformadores del ser en todas sus vertientes? Confieso ahora que yo estaba enamorado de María, y como ella no lo estaba de mí, la inquina contra Kant pasaba a ser ya una cuestión personal.
En este momento, inquieto como siempre, me declaro kantiano hasta la médula. María, la más sabia, nos sacaba mucha ventaja ya entonces. El conocimiento como transformación de lo real, qué dura lección de la vida. El hombre moral, qué maravilla, es la más bella (incluso poética) ubicación del ser humano en el universo. Filosofía mundana, oscura y dificil muchas veces, espectacular.
María, no sé qué habrá sido de ella, la recuerdo con su melena negra, sus pequeñas gafas apoyadas en una minúscula nariz, de sonrisa breve y ojos escrutadores, franca, muy amable siempre, maravillosa, mundana, con un punto inquietante que no logro discernir entre mis recuerdos. María, la mejor de todos nosotros, seguro que se ha conducido bien desde entonces, llena de ley moral bajo un cielo estrellado. Un beso.

sábado 10 de mayo de 2008

En aguas peligrosas

Bocas de ira.
Ojos de acecho.
Perros aullando.
Perros y perros.

Todo baldío.
Todo reseco.
Cuerpos y campos,
cuerpos y cuerpos.

¡Qué mal camino,
qué ceniciento
corazón tuyo,
fértil y tierno!
MIGUEL HERNÁNDEZ

El río estaba helado y al agua me llegaba hasta los huevos. Era imposible avanzar más de cinco pasos sin detenerse para coger un poco de fuerzas, apenas un par de segundos para después reanudar la marcha, corriente arriba para no dejar huellas, para nada porque la desazón nos roía el alma. Creo que nadie del grupo confiaba ya en la victoria. Todas las esperanzas, que no eran muchas, las concentrábamos en no caer heridos a estas alturas, en sobrevivir hasta alcanzar la frontera y en dejar ya de matar y de sufrir. Era el año 1939.

jueves 8 de mayo de 2008

Inquietudes I

The underground roads
Are, as the dead prefer them,
Always tortuous.
W. H. AUDEN

Al doblar el periódico se me ha caído un papelillo que estaba, sin yo haberme percatado, entre sus páginas. El vagón estaba vacío pero, aún así, he mirado a uno y otro lado antes de recogerlo. Lo he abierto. No era mi letra, aunque no me ha costado leer: “Te llevo observando un cierto tiempo y me parece que no vas por el buen camino”. El desasosiego ha sido inmediato. He vuelto a mirar a mi derecha y a mi izquierda y he seguido sin ver a nadie. Antes de preguntarme si quiera quién lo había escrito he reflexionado sobre lo que decía. No he podido dejar de darle la razón. Quien lo ha escrito me conoce. Creo que la inquietud nada más que ha comenzado.

miércoles 7 de mayo de 2008

Volver

Entre un viejo montón de papeles encontré unos versos de Yeats por mí manuscritos no recuerdo cuándo:
Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand,
For the world's more full of weeping than you can understand.

Mi madre nació en un pueblo italiano, cerca de Borgo San Lorenzo, en la zona del Mugello. Me hablaba a menudo de los colores de sus suaves colinas a la luz del atardecer, de su pálido reflejo en el campanile de su chiesa, del habla tenue de sus gentes, de un tiempo que no existía más que en algún rincón adornado de su memoria, a donde acudía ya cada vez con menos frecuencia. La edad nos gasta. Quizá algún día, me decía y era alegre, te lleve, hijo mío. Ni mi padre ni su economía, ella lo sabía y era triste, lo iban a permitir.

Cada vez que me contaba alguna historia de su infantil Toscana, sentada, cansada, despacio, acariciando el hule de nuestra pequeña mesa camilla, conmigo a su lado, en pie, con mis ojos a la altura de sus ojos, me cogía de la mano y me arrastraba sobrevolando nuestra miseria, cruzando el Mediterráneo y arribando a su nostalgia tramposa, lo recuerdo ahora que veo a aquel niño que era yo,

from a world more full of weeping than he can understand.

domingo 27 de enero de 2008

Hacia el ser

Atañe a nuestros más íntimos afectos la contemplación del ser desde una perspectiva de nula esperanza. Pero también esa contemplación pasiva puede ser dirigida, teledirigida, hacia todo aquello que nos parezca belleza, ya se ésta un concepto universal o no, nacido de nuestras entrañas.

Conocí hace unos años a un homobre que era capaz de cerrar los ojos en sus viajes en metro y evadirse durante exclusivamente el tiempo que duraba su trayecto. Lo repetía todos los días, ya fuera a primera hora, cuando madrugaba para trabajar, o por la noche, a su vuelta a casa. Cierro los ojos, me decía, y disfruto. Unas veces hago el amor con las mujeres que disfruté, otras con las que no puede gozar, unas pocas con alguien que ni siquiera conozco. Me evado y me ensancho.

La capacidad para ser dueño del propio destino, aunque sea en sueños y en pulsiones tan primarias, me fascina.

lunes 21 de enero de 2008

¿En qué momento?

Para empezar, el principio. ¿En qué momento descubrimos la realidad? ¿En qué momento quitamos su máscara, destapamos su esencia, arrancamos su verdad? ¿Cuándo un beso dejó de ser lo más preciado de nuestro cada día? ¿En qué momento dejamos de respetar a quien más nos ama? ¿Cuándo nos dimos cuenta de que lo que nos cuentan no es como nos dicen?

Si un hombre tiene que salir a la plaza pública para gritar que matar a un hombre por defender una doctrina no es defender una doctrina, sino matar a un hombre, es que algo va muy mal. Si llega un momento en que percibimos que lo que en realidad hacemos no es vivir, es sobrevivir, es que la realidad no es lo que pensábamos. ¿Cuándo ocurrió? ¿En qué momento se interpuso algo entre la ley moral que hay en mí y las estrellas que nos limitan? Hay un momento singular y poético, quizá lo hayáis experimentado, cuando por primera vez no practicamos aquello que nuestra madre nos enseñó, sino que hacemos lo contrario porque sabemos positivamente que es la mejor manera de sobrevivir.

Lo dijo mejor que nadie Milton: Of man's first disobedience... Quizá no lo primero cronológicamente, pero sí en el ámbito de la autonomía personal, en la primera batalla entre nuestros afectos y nuestro entendimiento.

Bueno, como entrada en materia es bastante abstracto, pero creo que resume bien el punto de partida de nuestra singladura. Escepticismo, pesimismo, felicidad. Y todo sienta mejor si se escucha, por ejemplo, Sitting on top of the world, en cualquier versión, me encanta la de Mississippi Sheiks. Adjunto la letra.

One summer day, she went away;
Gone and left me, shes gone to stay.
Shes gone, but I dont worry:
Im sitting on top of the world.

All the summer, worked all this fall.
Had to take christmas in my overalls.
Shes gone, but I dont worry:
Im sitting on top of the world.

Going down to the freight yard, gonna catch me a freight train.
Going to leave this town; worked and got to home.
Shes gone, but I dont worry:
Im sitting on top of the world.